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Todo comenzo en una noche medio lluviosa en la cual nos fuimos a cenar a un restaurante de dudosa categoria en el que abundaban boletus edulis por las paredes, las gotas de agua eran recogidas por boles de cocina y sobre todo LOS MARICONES SALIAN A ESPUERTAS Y PERDIAN ACEITE COMO UN COCHE VIEJO. Lo mejor de la noche fue la cervecita y los chochos de acompañamiento del bar d al lao.
Posteriormente nos dirigimos con mas hambre que un perrito chico al bar de copas Moma sito en la calle Julio Cesar y que los maricones abundaban como margaritas en primavera.
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En la escuela de hosteleria
Somos 2 compañeros